Segundo y tercer clasificado en la II edición | El Blog de los Sanfermines

Segundo y tercer clasificado en la II edición

22 de mayo de 2018 por rajauta

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Segunda posición: ISILTASUNA – Aitor González Ostolaza

Etengabeko burrunbak bizi gaitu egunotan. Lau egunean amaigabeko festa-zirimola. Lau egun, lau gau, lau entzierro, lau korrikaldi…. Edariak, izotza, merienda… hartu eta bagoaz zezen-plazara bidean. Bakerias txarangari irria eta festa dario, baina gaurkoa ez da ohiko doinua. Ate bat igaro, bestea ere bai, eta barruan gaude jada. Tendido Sieten gure betiko lekua hartuta, lehertzear dago lapikoa. Eguzkiak gogor jotzen du… Jandilla etxeko zezenak ditugu uztailaren 10 honetan. Badakit ondo, bai; gaur goizean euren artean ibili naiz eskapoan. Gaur goizeko korrikaldiko imajinak hartu du nire gogoa.

Capuchino deabru gorria; zeure begirada izuarekin igaro nauzu ziztuan; odolak soilik ase ahal zuen zure grina… Eta patuak Daniel jarri du zure adarrartean…-

Plazan gauden arima oro tente jarri gara bat-batean. Los Incansables-ekoen  El Silencio melodiak festa-urruma zurgatu du instantean. Minutu bat iraun du isilaldiak, eternitatearen aldeko harrabotsa bailitzan. Hitzik ez, xuxurlarik ez…; gorputz-enborrak eta ileak zut, zurrun. Inor ez da ausartzen errespetuaren ereserkia hausten. Heriotzak dolua gorde nahi dio bizitzari. Melodia mutuak Danielen irudia marraztu du. Txalo-zaparrada batek mundutartu gaitu zapidunok, gomuta batek eta berak gure arimak ziztatu dituen heinean: isiltasunak soilik lortu du 20.000 nafarrok behingoz ados jartzea.

SILENCIO

Estos días hemos vivido en un estruendo continuo. Cuatro días inmersos en un torbellino festivo. Cuatro días, cuatro noches, cuatro encierros, cuatro carreras…. Recogemos la bebida, los hielos, la merienda… y vamos camino de la Plaza. La charanga Baquerías irradia alegría y fiesta, pero el sonido de hoy no es el de siempre. Atravesamos una puerta, luego otra y ya estamos dentro. Nos colocamos en nuestro sitio de siempre en el Tendido Siete. El recinto está a reventar. El sol pega fuerte… este 10 de julio tenemos toros de Jandilla. Lo sé muy bien, si; esta mañana he corrido junto a ellos. Las imágenes de la carrera de hoy invaden irremediablemente mi memoria.

Maldito Capuchino, maldito diablo rojo; me rebasaste a toda velocidad con tu mirada huidiza; sólo la sangre podía satisfacer tu ansiedad… Y el destino puso a Daniel entre tus pitones…-

Toda alma que abarrota la Plaza nos hemos puesto en pie al unísono. La música de El Silencio de los Incansables ha engullido la algarabía festiva al instante. El silencio ha durado un minuto, como si fuese el chirrido de la eternidad. Ninguna palabra, ningún susurro…; los cuerpos erguidos y el vello de punta, inmóviles. Nadie se atreve a romper el himno del silencio. Como si la muerte deseara guardar duelo a la vida. La muda melodía dibuja la imagen de Daniel. Un aplauso atronador nos devuelve al mundo a los que allí estamos, a medida que un pensamiento unánime nos sacude el corazón: sólo el silencio ha conseguido por fin ponernos de acuerdo a 20.000 navarros.

Tercera posición: MÁS ALLÁ DE LA MEMORIA – Mireya Zulaica Garamonte

Ella le viste lentamente. Pone tanto cuidado. Él quiere ayudar en la faena, pero sólo acierta a mirar, a dejarse hacer, que no es poco. Empieza por la blusa, blanca impoluta, con el escudo de la Peña en el bolsillo, que ya no lleva el tabaco. Los pantalones después, primero una pierna, luego la otra. La faja roja anudada en el punto justo, con el sobrante colgando por la izquierda, como lo ha llevado siempre. Alpargatas nuevas. Es costumbre, aunque ya no se corra. Le entrelaza las cintas dulcemente. Y por último el pañuelo, bordado con la imagen del patrón. Él intenta decir algo, agita las manos… siente. Ahora lo coge por debajo de los hombros y lo encaja delicadamente en la silla de ruedas. Pasillo, rellano, ascensor, rampa. El rumor del bullicio se adivina en la calle. Paran junto a la puerta. Ella se agacha frente a él para ponerse a la altura de sus ojos. ¡Hay que animarse! le dice antes de darle un beso. Saca la bota,  echa un trago y, con un pequeño chorro, humedece los labios de su padre. Unas gotas de tinto caen sobre el pecho del anciano. La fiesta acaba de empezar.

 


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