El Blog de los Sanfermines — Tus cinco minutos de San Fermín al día

X Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

14 de septiembre de 2018 por Certamen Microrrelatos San Fermín

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UNA TARDE EN LOS TOROS

Peio Ojeda Telletxea

Había tanta gente en la plaza y era tal el jolgorio que parecía absurdo imaginar que todo pudiera irse a la mierda. Era un sábado 8 de Julio en Pamplona y eso solo podía significar fiesta y buen rollo. Nuestros tres protagonistas salieron de casa sin otro plan que el de ir a los toros y esperando pasarlo bien.

Sin embargo, no contaban con que no hubiera sitio ni para sentarse, aunque eso quedó en segundo plano cuando empezó el segundo toro y el tendido estalló al son de la chica yeyé. Ahora que ya estaban en los toros y lo estaban pasando bien, el plan de la triada pasaba por aprovechar la merienda para hacerse un hueco y sentarse. Lo que no habían previsto era tener que hacerlo bajo la lluvia.

Según empezó el cuarto toro, llegó el diluvio y se fueron los cobardes. Solo se quedaron los insensatos y nuestros tres idiotas, que se protegieron como pudieron. Uno con un sombrero de vaquero, otro con un tapacubos y el tercero con la caja de una botella de Bombay Sapphire. Así pues, merendaron unas pochas y celebraron con lambrusco que existieran métodos eficaces para curar la pulmonía que se habían ganado.
 

SAN FERMINEN GUDARIA.

Noemi Larrañaga Garaiondo

Halaxe dago, bare-bare ohean etzanda. Ahalegindu da gorputzari astindu bat emateko planak egiten, baina zenbat eta gehiago pentsatu orduan eta alperrago sentitzen da.
Seiak jo orduko, tximista lez, semea etxean sartu da eta zuzenean komunera. –Nora hoa?- galdetu dio amak begirada zorrotzez. –Presaka nabil! Iruñarako autobusa hartu behar dugu, San Ferminetara goaz kuadrillako hiru lagun. –Ez al duk afaldu behar? Eguerdian ez dek bada ezer aipatu?- bota dio amak beldurrak eragindako haserrearekin. Semeak, hurrengo egunean agertzen ez bada etzi etorriko dela argitu dio eta lasai egoteko, ez arduratzeko.
San Ferminak bertatik bertara ezagutu ez baina amak Gipuzkoatik santu honen festak nola bizi diren ederki daki, bai horixe! Anaia bertan galdu zuen zezenak harrapatuta. Lagun baten bi alaba gaupasa egin eta kotxearekin maldan behera han erori ziren Irurtzun pasata.
Amen esan orduko, amari laztan bat eman eta ospa egin du eskaileretan behera, gudariak larrialdi zerbitzu baten aurrean erreakzionatzen duen bezala, atzera so egin gabe, arriskurik existituko ez balitz bezala.
Amak, dagoeneko, ez du baretasunaren arrastorik gorputzean. – Hire gozamena nire ardura seme, nire beldurra, nire egonezina. Ongi etxeratuko al haiz!- diño ahopean. – Santuak babes zaitzala. Santuak hire amaren erruki izan dezala. Santuaren gudari bihurtu haizenez ez dek asko eskatzea izango!

 

LAS DOCE EN PAMPLONA

Mar Martínez Morentin

Ella es Pamplonesa. Él es de otro país. Él se anuda un pañuelo rojo al cuello. Ella se viste de blanco. Él camina por la calle Estafeta. Ella sube la cuesta de Santo Domingo. Ellos se dirigen a la plaza del Castillo. El reloj del ayuntamiento marca las doce del mediodía. Los dos gritan ¡Viva San Fermín! ¡Gora San Fermín!, lo hacen en este preciso instante, en el que se lanza un cohete que da inicio a nueve días de fiesta.
Es seis de Julio. Es Pamplona.  


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X Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

13 de septiembre de 2018 por Certamen Microrrelatos San Fermín

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CAMINANTE NO HAY CAMINO, SE HACE CAMINO AL ANDAR.

Belén Balenciaga Erro

“Eraso sexistarik gabeko jaien alde”, apaga la radio, cómo le gustaría no tener que oírlo. “No es no”, a cada momento, ¿esa es la consigna que tenía que escucharse en nuestras fiestas? “Viva San Fermín”, sonríe; sonríe mientras recoge el pantalón blanco, bueno ayer sí, hoy ya no, la camiseta ¿dónde la dejó? Le duele la cabeza, ah sí, asoma debajo de la cama, rota, recuerda un tirón en el chupinazo. “No es no”, no se enteran; “viva San Fermín”, vuelve a sonreír. Echa la ropa a lavar, la amatxo me la dejará impecable, pero hoy no que tiene comida con la cuadrilla; busca la camiseta la que compró ayer, la que lleva impreso: “por unas fiestas libres de agresiones sexistas”, cómo le gustaría no tener que ponérsela; va a la Procesión le encantaría ir de blanco impoluto pero hoy no toca; Viva San Fermín, esta vez ríe, sí no nos van a fastidiar la fiesta. Pone un wassap a las amigas: quedamos a las nueve en la plaza del Consejo, llevad la camiseta. Van llegando a cuentas gotas: viva San Fermín, viva San Fermín, viva San Fermín… Mañana se vestirán otras letras. 

BI,HIRU,LAU….SEGUNDO

Garbiñe Zabala Zabaleta

Bi, hiru,lau…segundo…Denbora gelditu egin zen, gure begiek elkarrekin topo egin zutenean. Begi beltz, disdiratsu horiek, inolako lotasarik gabe, harrotasunez begiratu zidaten,txikia, hutsaren hurrengoa sentiarazi ninduzun arte Jendez inguratuta egon arren, biok bakarrik geundela ematen zuen, gure unibertsoan elkarren begietatik zintzilik. Ez nuen askatu nahi,are gehiago bion arteko tarte txikia bete, eta zure begien sakonean murgildu nahi nuen.Behingoan, nire desioen berri izango bazenu bezala,begirada zorrotzak goxotasun kolorea hartu eta zure arima erakutsi zenidan. Begi beltzen atzean ikusi nuenak sorgindu egin ninduen, hainbeste sentimendu, hainbeste jakinduria begirada soil batean.Indartsu egoteak ematen duen ausardia,bukaera hurbil ikusteak dakarren duintasuna, aurrean duzunaren ahuldadeak ematen duen errukia,hori guztia gorroto eta maitasun zipristinez bustia ikusi ahal izan nuen. Eta biok bat egitear geunden une samur horretan,nire borondatearen kontra,beso bihozgabe batzuek unibertso epel horretatik atera ninduten.Berriro ere estafeta kalean nengoen, entzierro jendetsuan, lurrean arrastaka neramaten hezi atzera,zezenengandik urrun, zure begi beltzengandik urrun. Ahal izan nuen moduan altxatu, eta zure begirada bilatu nuen. Zu ere han zeunden, geldirik,lau hankak tinko soruari loturik,niri so eta instant horretan zin egin nizun urtero bueltatuko nintzela zure begi beltzetan murgiltzera. 

LA CRISIS DEL SECTOR

Mikel Arilla álvarez

– No te apures, Caravinagre. Los tiempos cambian. Lo que deberíamos hacer es pensar en cómo innovar, diversificar los ‘vergazos’… Es cuestión de organizar una tormenta de ideas.

Solamente Patata parecía convencido de poder dar la vuelta a la situación. Barbas y Napoleón, apostados en la acera, sucia y pegajosa, apoyaban la barbilla en las manos, cabizbajos, mientras cuatro mozos beodos les incitaban junto a la puerta de la Sociedad Gazteluleku. Coletas pegó una sonora palmada en la espalda de Berrugón y sobresaltó al resto.

– ¡Ya lo tengo, compañeros! ¡Hagámonos youtubers! Contamos nuestras andanzas, ponemos vídeos de persecuciones graciosas… nos conectamos con el público objetivo que estamos perdiendo – exclamó.

Caravinagre hizo honor a su nombre y emitió un gruñido de desaprobación.

– Si precisamente es por los dichosos móviles por lo que se nos están escapando los niños. Da igual que corramos como guepardos detrás de ellos. No es que no tengan miedo… ¡es que les da pereza sentirlo! – dijo.

De repente, una niña de unos siete años, de cara pizpireta y sonrisa amplia, se plantó delante de ellos, sacó un martillo de juguete y lo estampó en la nariz de Caravinagre, dejándole petrificado.

– ¿Un sorbete, chicos? -preguntó resignado Berrugón.
 


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X Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

12 de septiembre de 2018 por Certamen Microrrelatos San Fermín

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CALENDARIO

Sagrario Zabaleta Echarte

Noche del 6 de junio…
-¿Abuela lees el cuento del Calendario?, repetía la nieta sentada en la cama.
-¿No quieres otro? Desde hace un mes escuchas el mismo, contestó.
-¡Me gusta mucho! Como siempre, empiezo yo: ¡con el 6!, pronunció con voz de ‘speaker’ infantil como si enumerara una alineación.
-El plato de huevos fritos, jamón y tomate, respondió con melodía suave que hipnotizaba.
-¡Con el 7!
-La jota a San Fermín en la plaza del Consejo.
-¡Con el 8!
-El cántico al santo antes de que toros y mozos ‘vuelen’ por la cuesta de Santo Domingo.
-¡Con el 9!
-La merienda en el tendido de sol.
-¡Con el 10!
-El Día del Niño y la Niña.
-¡Con el 11!, enunció batallando contra sus párpados.
-El aniversario de tus abuelos que se conocieron en Sanfermines hace 45 años.
-¡Con el 12!, continuó con las manos unidas y colocadas entre la almohada y la mejilla izquierda.
-Tu cumpleaños, con carreras para esquivar vergas de kilikis y zaldikos entre gigantes.
-¡Con el 13!, dijo con los ojos cerrados.
-Baile en la plaza del Castillo.
-¡Y con el…!, vocalizó sin terminar.
-Siempre te duermes en el 14: ¿será porque madrugas para ir al cole? ¡Pobre de ti!
 

ERA YO

Miguel ángel Moreno Cañizares

Píntate los labios y las uñas de rojo fuego, como te gusta. Ponte tus mejores deportivas. Peina tu cabello con mimo, cómete el mundo ahí fuera, todo eso me dije al rayar el alba. Algo extraordinario pasó ayer en Pamplona, en las calles de Pamplona. Algo que me aventuro a contar, aun a riesgo de un confinamiento al territorio insondable de la locura.
Y así ocurre que me veo aguardando impaciente. Lo juro, era yo, con mi melena recogida en coleta, el rostro refrescado y un atuendo completamente blanco, inconfundible, que la abuela arregló para mí con sus manos diestras. Y el pañuelo rojo, por supuesto.
Era yo quien salía en estampida desde el chupinazo por Santo Domingo, eludiendo personas, la cabeza erguida, siempre veinte pasos delante. Era yo corriendo por Mercaderes, girando con energía incontenible hacia Estafeta, con la adrenalina a tope, volando como alma que lleva el diablo. Era yo la que jadeaba, desbocada, en el tramo de Telefónica, hacia la plaza, a la vez que ese asta de Miura que llevaba prendido del sobaquillo recorría conmigo no menos de cincuenta metros, sin acordarme de la silla de ruedas.
Era yo quien soportaba la montonera del callejón. Era yo, ¿o quizá no?
 

UN MOTIVO RAZONABLE

Ernesto Julio Rogines

Fernanda finalmente me dijo que había optado por Fabián….que sería mejor no vernos más….que lo sentía mucho.
Cuando me dijo todo aquello con esa despiadada frialdad que ninguna mujer ignora, mi vida dejó de tener sentido.
Un navajazo de eficacia quirúrgica rasgó mi corazón y me dejó vacío. Diseñé lúcidamente mi corto futuro. Me dije: -” Esta noche lloraré hasta el alba y mañana me mato…no…no…mañana es San Fermín…pasado mañana me mato.  


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X Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

11 de septiembre de 2018 por Certamen Microrrelatos San Fermín

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GAFES DEL OFICIO

Julia San Miguel Martos

Me sentía cansada y decidí que las doscientas cuatro horas que duraban las fiestas me las tomaría este año como unas vacaciones. Pero al final solo aguanté dos minutos, eternos, eso sí, pero solo dos, los que duró el primer encierro. Conociéndome, ni yo misma creía que fuera a ser capaz de conseguirlo. Me hice el firme propósito. Y juro que lo intenté. Escuché con fervor y entoné por tres veces la plegaria de los corredores delante de la hornacina del santo, junto a los corralillos, antes de que sonara el cohete que daba comienzo a la carrera. Recorrí los doscientos ochenta metros de la cuesta de Santo Domingo sin pestañear, giré en Mercaderes y esos cien metros se me pasaron como un suspiro hasta llegar al ángulo de noventa grados donde los toros resbalan y se despanzurran por el suelo. Jaleé y grité, y me adentré, sin dejar de mirar atrás, por la sombría Estafeta, recorriendo los trescientos metros hasta el embudo del siguiente callejón, saboreando el aliento de terror cuando caímos sobre la tierra, mientras desaparecíamos entre las cornadas. Fueron ochocientos cincuenta metros en total, y dos minutos. Juro que lo intenté. Pero olía a sangre, y me pudo más el oficio.  

EN EL CENTRO

Iñaki Azcarate Diez

Llegó antes que ningún año, por lo que pudo coger un lugar privilegiado, en el centro, justo enfrente. El almuerzo no había sido precisamente ligero, y el calor era insoportable. Todo eso, unido a la prisa que se había dado por llegar, hizo que rompiera a sudar como si no hubiera un mañana. Aprovechó para tomarse una enorme y helada cerveza antes de que aquello se convirtiera en el habitual avispero de cada año. Se había autoimpuesto no perder los nervios, como en años anteriores, con aquellas personas que llegaban a última hora y lo invadían todo, incluido tu propio espacio vital. Sabía que iba a ser imposible, pues con los años se estaba volviendo más y más irritable. Lo veía en el día a día, con las noticias en la televisión, el trayecto en el coche hasta el trabajo… pero aquel era su momento, y tenía que intentar vivirlo segundo a segundo, sin perder el tiempo en chiquilladas que se convirtieran en el recuerdo del día. Y, como imaginaba, llegada la hora, el lugar estaba atestado de gentes que, como él, no querían perderse su añorado chupinazo, aunque fuera desde un bar a más de mil kilómetros de distancia. ¡Viva San Fermín! 

BODAS DE ORO

Kike Balenzategui Arbizu

Se levantó, fue al baño y se afeitó. Luego se duchó. Sacó la ropa blanca del armario y se vistió. Ese año había salido a andar casi todos los días y no hubo sorpresas con la talla.
Apuró el tiempo para no llegar demasiado pronto aunque las ganas le podían. Era un poco “cagaprisas”, eso le decían sus hijas.
Cuando llegó al bar ya estaban allí sus compañeros de mesa. ¡Vamos Pedroooo!, le apuraron. Como siempre huevos fritos, lomo y tomate. Pidió una botella de cava y consiguió un asentimiento unánime.
Se acordó de ella y de cuando empezaron a salir. De cómo consiguió que se fijara en él y no en su amigo Iñaki. De los ensayos y de los conciertos con la Capilla. De sus prontos y de su amor. Se echó la mano al bolsillo de la camisa y con dos dedos acarició aquel pañuelo, en otro tiempo rojo, que a ella le había dado su padre, y que todos los sanfermines llevaba anudado al asa de su bolso. Este año hubieran celebrado sus bodas de oro.
En ese momento daban las 12 en su reloj y una marabunta de gente le acompañaba, su crucero desembarcaba en Nápoles.
 


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X Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

10 de septiembre de 2018 por Certamen Microrrelatos San Fermín

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SOÑAR EL 5 DE JULIO

María Luisa Serrano

La ropa blanca, las fajas y los pañuelicos ya están fuera del escondite. El abuelo me cuenta en secreto que ya ha visto a Caravinagre. Papá no habla mucho cuando se acerca el chupinazo, solo cuando volvemos del Riau riau. Los toros ya están en los Corralillos del Gas. La despensa rebosa: acabamos de llegar de Santo Domingo. Pan, huevos, tomates, patatas, huevos, vino, zumos, chistorra, mortadela, magras. Cenaremos todos los días en la Ciudadela. Los primos de Madrid y Ciudad Real han vuelto. Las barracas están casi listas. Las tiendas ambulantes llenan las calles del atuendo sanferminero “para los despistados”, dice mamá. Y en la Mañueta casi se oye el aceite hirviendo.

Hemos cenado y hemos salido a tomar un helado a la Estafeta. Papá siempre sonríe más allí y nos dice a Félix y a mí que algún día nos explicará el porqué.

“Papá, ¿qué nos explicarás?”.
“Eres pequeña”.
“No. No lo soy. ¿Por qué? ¿Por qué?”.
“Duerme. Si no, mañana no querrá jugar contigo Caravinagre.”
“Papi… ¿me cuentas un cuento?”.
“Si después te duermes”.
“¿Vale si lo intento?”.

Sueño con la ilusión infantil de un 5 de julio. Sueño porque nunca existió. 

SAN FERMÍN ES ESTO!

José Luis Foncillas Elso

Almuerzos de huevos fritos con txistorra, jamón y patatas, anudarse el pañuelico con un nudo en la garganta, acordarte de los tuyos que se fueron para siempre, abrazos emocionados con los que sí están, más abrazos efusivos con conocidos que el día seis no sólo saludan sino que se te vienen arriba, esa multitud bailando al son de los gaiteros, los pelos como escarpias, vermuts que se alargan, comilonas, cenas, amaneceres, madrugones, dianas, encierros, chocolate con churros, salida de los gigantes, niños al hombro o en silleta con gafas de sol y resaca a cuestas, el balcón del amigo en la calle Mayor, el Santo en la calle, la jota, la aurora, el agur jaunak al txistu, la pamplonesa atronando por Espoz y Mina a eso de las seis de la tarde -¡como suena oigan!-, un gin tonic en la mano, las peñas desfilando, los toros en sol o en sombra, la merienda suculenta, el mojito o el sorbete después, el torico de fuego de la mano de tu txiki, el encierrillo en silencio a la luz de la luna, los fuegos al cielo, las noches interminables, las despedidas, el pobre de mi, el todos queremos más, el ya falta menos… 

ALENTANDO LO INDESTRUCTIBLE

Carlos Bonal Asensio

En cierta ocasión, todavía ataviado con la indumentaria sanferminera tras la finalización del último encierro, me encontraba indubitablemente exhausto tras el descomunal esfuerzo que supuso para mí emprender la veloz carrera que me condujo hasta la plaza. El ritmo impuesto por los nobles e imponentes bóvidos hizo flaquear mis fuerzas, pero bajo ningún concepto conllevó mi retirada de la hazaña por desistimiento físico. Todo lo contrario, aquella extenuación me henchía de satisfacción, contribuyendo a ensalzar los sentimientos albergados en mi memoria tras cinco décadas de ininterrumpida participación.
De repente, un joven de no más de veinticinco años se me acercó y, apoyando su robusta mano sobre mi espalda, me dijo:
-Buenos días, ¿carrera exigente la de hoy, verdad?
-En efecto- le respondí, con una voz quebradiza.
-Y dígame, ¿qué edad tiene usted?- quiso curiosear con avidez.
-Setenta y cinco veranos sobre mis espaldas, ¿no está mal, eh?- le contesté animosamente.
En aquel momento pude ver su rostro atónito, fruto de la estupefacción momentánea surgida a raíz de mi respuesta.
-Este año -proseguí- retorno para evocar el amor indeleble hacia mi difunta esposa. La conocí cincuenta años atrás cuando, sorpresivamente, la atisbé sentada en esta misma plaza, este lugar de bravura, nobleza y amor infinito.

 


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