El Blog de los Sanfermines — Tus cinco minutos de San Fermín al día

IX Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

1 de diciembre de 2017 por Certamen Microrrelatos San Fermín

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CUANDO DESPERTÓ

Mª Pilar Labayen Esteban

Cuando despertó, ella todavía seguía allí. Acurrucada a su lado en la cama. La luz que entraba por las rendijas de la persiana dibujaba caminitos de hormigas en su espalda desnuda.

Desde que el txupinazo rasgó lo previsible, habían disfrutado de una libertad robada. Amor libre al son de txistus, gaitas y tamboriles por las mañanas. Amor libre en las tardes de toros mirando a la muerte negra directamente a los ojos. Amor libre tejiendo utopías y atrapando sueños. Amor libre en noches borrachas de alcohol y sexo .

Abrió el balcón. Nada de lo que vió encajaba con lo cotidiano. A la plaza del castillo empezaban a llegar los primeros voluntarios para ir a combatir. Una multitud bulliciosa que aplaudía y vitoreaba el golpe de estado militar de la víspera.

Cuando despertó aquel 19 de Julio de 1936, el dinosaurio estaba en la plaza y era un tiranosaurio rex escoltado por más de un velociraptor.

 

PERO, AYO NO SOY ESE SEÑOR

Jefferson David Henao Andrade

Habían pasado unos 6 siglos ya cuando doña Alegremariani dio a luz a un pequeño niño quien de tanto moverse o bailar en su vientre quedo enredado con su cordón. Tormentas y agua venteada aquella noche de paridez cosa rara no podría ser, aquel niño vivía oculto, solo su madre y padre que eran uno mismo lo mantendrían encerrado en un sótano. Dándole como regalo en sus 12 años una radio, donde cada mañana ponía radio española ya casi era mitad de año cuando escucho mencionar por varios días que se aproximaba un gran acontecimiento; el solo imagina, por que nunca terminaba de escuchar bien la noticia. Ya que su madre justo en ese momento lo llamaba a cenar.” Sanferminero – ven acá. Ya está la cena- ya voy con voz apagada respondía” hasta que un día pudo escuchar a totalidad tal noticia-donde escuchó mencionar que celebrarían a san Fermín que! Ese soy ayo, pero si ayo ni cumplo años en tal fecha” una noche recuerda bien un 05 de julio al mirar en lo alto de un palo de plátano ve caer un sombrero rojo que emite algo de luz y sin más ni menos su mirada se ilumino 

NOSOTROS EXIGIMOS…

Gabriel Huarte-mendicoa Izu

No, no se trata de un experimento del Doctor Bacterio fumigando objetos inanimados con un elixir de la vida inventado por él. Nosotros también vivimos y sentimos la fiesta. Este año he sido elegido representante de la comparsa de kilikis y cabezudos. No, no soy Caravinagre. ¿Porqué siempre todo el mundo piensa en él?. Ya tiene demasiada popularidad. Soy Barbas, no me importa dar la cara. Tampoco estoy enfadado por el hecho de que los pamploneses sólo se acuerdan de mi colega Caravinagre en los carteles de San Fermín. Este comentario no pretende ser un reproche para nadie. Yo solamente quiero recordar que nosotros, los kilikis, cabezudos así como los zaldikos también existimos más allá de las Fiestas. Todos los años mandamos una carta al alcalde de Pamplona. Nunca nos contesta. Pero los pamploneses se van a enterar tarde o temprano de nuestras quejas. No tenemos derecho a voto en el concurso de carteles sanfermineros. Es indignante no tener ninguna calle dedicada a ninguno de nosotros. Es triste comprobar que ninguno de los trescientos bares de la vieja Iruña lleva nuestro nombre. Si el alcalde no nos presta atención, tendremos que elevar nuestra queja a San Fermin. ¡Felices Fiestas!

 


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IX Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

30 de noviembre de 2017 por Certamen Microrrelatos San Fermín

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CALLE COMPAÑÍA

María Vallejo Munárriz

No iba a ser un Chupinazo como los de siempre. Ella nunca había faltado. En aquel piso de la calle Compañía, el almuerzo ya esperaba sobre la mesa. Aquel 6 de julio iba a ser diferente: alegre, pero triste. Sin ella. Entonces, les sorprendió el timbre. Abrieron la puerta y allí estaban, ella y su sonrisa. “¿Pero cómo me voy a perder este día?”, le oyeron exclamar. Les había dicho tantas veces que no iba a poder compartir ese momento con ellos, que la miraban incrédulos. Y reían, y lloraban. Después de todo, ese día 6 empezaba a ser perfecto. ¿Cómo iba a perdérselo? La noche anterior, había cambiado de idea. Y preparó el plan. Mentiras piadosas, buenos deseos, “brindad por mí “. Nadie la esperaba. Se vistió de blanco más emocionada que nunca y empezó a imaginar sus caras. No se le ocurría una sorpresa mejor. Condujo rumbo a Pamplona, a la calle Compañía. Estaba a punto de estallar la ciudad. Aparcó, caminó entre miles de rostros felices y supo que había hecho lo correcto. Tocó el timbre. Se anudó el pañuelico rojo alrededor de la cabeza, para sujetar la peluca que cubría su calva. Abrieron y allí estaba ella. Allí estaba yo. 

DESCONECTAR DE LA VIDA

Aitor Anaut Ruiz

Este año está siendo un autentico desastre. Me han echado del curro, sin darme la menor explicación. No es personal, son cosas que pasan. Mi pareja, con quien he compartido gran parte de mi vida, me ha dejado de la noche a la mañana, con excusas casi idénticas a las de mi jefe. Mi médico dice, que aunque al principio parecía lo contrario, el nuevo tratamiento no está haciendo efecto. Aunque tratara de evitarlo, no parecía nada optimista. Lo mismo sucede con las cartas que me envía, de manera periódica, mi banco. Y para colmo, Osasuna baja a segunda. Definitivamente, este no es mi año. Mi cabeza va a explotar. Dentro de un minuto van a lanzar el Txupinazo. Menos mal. Primer momento de alegría en lo que llevamos de año. Tengo sietes días para desconectar de la vida, y vivir. Después, todo se verá. 

EL MOMENTICO DE ADUR

Laura Rivero Ramos

Hoy no es un día cualquiera, hoy es 6 de Julio en Pamplona. Llevamos unas horas con el pañuelico anudado al cuello, pero eso a mi hijo no le emociona, ni el vermout, ni el ambiente…El a lo suyo
-¿Cuando salen?
-¿Cuantos días faltan?
Llevamos semanas con las mismas preguntas. Lleva meses cogiendo sillas a hombros, bailando con cajas en la cabeza, tarareando canciones, dando vueltas y mas vueltas.
Nos ponemos en marcha después de comer, como siempre un poco tarde y buscamos por donde andan sus ídolos, toca afinar el oido…
-Por allí suenan unas gaitas.Parece que los hemos encontrado fácil este año.
Allá vamos, verga en mano, cargados de emoción, el protagonista aupas eso si, porque los que les acompañan aún le dan miedo, pero cada vez menos porque cada día el txikitico es mas grande y valiente. Y de repente aquí están, nos rodean, alegres, bailando, imponentes, gigantes.
La cara mas bonita del mundo se ilumina y nos grita:
– Ama Josemiguelerico!
– Aita los gigantes!
– Irune Caravinagre, cuidado!
Ahora si, ahora ya empiezan tus fiestas. Para el pequeño de la casa, esto es San Fermín…Porque Adur con 3 años también tiene su momentico.
 


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IX Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

29 de noviembre de 2017 por Certamen Microrrelatos San Fermín

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FIN DE FIESTA

Raquel Plaza

Es día catorce y nuestra última merienda en la plaza de toros con mi cuadrilla , las peñas se niegan a salir de la plaza pero la abandonan con un alegre compás. Paramos en el bar Niza para tomar un kalimotxo. Las calles están teñidas de blanco y rojo, alegría mezclada con tristeza porque ya se acaba nuestra fiesta. Recuerdo el txistu tocar la era en la plaza del castillo y los exquisitos txurros de la Mañueta, las caras tristes de los niños al despedirse de los gigantes y los cabezudos hasta San Fermín txikito.
Aun bajo la música de las txarangas en las calles, escucho los latidos del corazón de Pamplona que añoran su txupinazo. Estafeta con su ambiente, Mercaderes, Ayuntamiento y en la Cuesta de Santo Domingo, paro a brindar con un buen patxaran y comienzo a cantar nuestra jota más conocida a nuestro patrón. “Que hizo a San Fermín llorar”
Con la emoción a flor a piel siguen pasando cuadrillas, con sus bocadillos de txistorra en mano, para ir a ver los últimos fuegos artificiales antes de entonar el pobre de mi.
Continuo hacia las barracas, quiero aprovechar cada segundo de estos mis Sanfermines que llevo en el corazón. 

LA CARRERA

Josefa Montero Lopez

La adrenalina aún impaciente dentro de mí, deseando explotar en el mismo instante que mi ser pise las calles por las que debo correr. Los sentidos se me agudizan. Memorizo rostros y olores, cualquier sonido que destaque entre el tumulto y la música de fondo capta mi atención. De pronto el silencio, la cuenta atrás para comenzar. Una puerta se abre al mismo tiempo que mi corazón, la adrenalina retenida me inunda por completo y solo puedo envestir, apartando de mi camino a toda la humanidad que me rodea. Mis pezuñas resbalan y caigo entre ellos, que a pesar de sus miedos me animan a levantarme. Y yo lo hago. Juntos llegamos a la plaza. Todos ganamos la carrera hoy.
 

ACELERAR EL PASO

Fernando Barba Hermosillo

Me lo dijeron y repitieron muchas veces, que si quería encontrar la paz en esos días, sería imposible, pero yo seguí adelante, y aunque para los que venimos de fuera, la fiesta pareciera lo mas importante, para la ciudad no era así. Recorrí las calles principales buscando las flechas, pero las distracciones me sacaban una y otra vez, busqué las señales, pero estas no eran de color amarillo, eran las que las mismas personas, la música, colores, aromas y sabores lo que me devolvían a la senda, porque el camino que no se acompaña de cierta santidad se convierte sólo en kilómetros caminados. Deambulo a paso lento cuando observo pasar uno a uno a una multitud, sigo contemplando, cuando algo en mi me hace voltear y observar a un toro que se aproxima, comencé a dar pasos que resultaban insuficientes, la distancia a cada segundo era acortada, y aunque la orden de mi mente era acelerar el paso mis piernas no avanzaban parecieran estar fusionadas a la calle, vuelo por los aires y experimento un momento de paz sublime, ya en recuperación en el hospital, la “paz” conseguida en ese lugar, sólo le puedo llamar relax, porque la paz ya me había topado. 


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IX Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

28 de noviembre de 2017 por Certamen Microrrelatos San Fermín

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OTRO SUEÑO

Daniel Velarde

Ya se podía observar a lo lejos, cada día que pasaba más impresionante permanecía, pues parecía sacado de un cuento. No me lo podía creer, otro sueño cumplido, por fin estábamos tú y yo. Había llegado aquel día, el día.
El miedo me empezaba a invadir, me temblaban las piernas no dejábamos de correr y entre empujones decidimos apartarnos un poco. Debía cumplir la promesa que me hice aquella vez.
No sabía qué hacer ni que decir, y sin pensarlo te abrace, te abrace tan fuerte que deje de ser yo por unos instantes.
Entonces te miré, me sonreíste, y el miedo desapareció de repente. Supe que había llegado el momento.
Ante nosotros el lugar idóneo, otro de nuestros sitios pendientes, que bonita Pamplona, sus calles, su gente, su tradición, su todo.
Emocionada avanzaste y te subiste a un muro próximo , donde para tu asombro se podía leer una nota:
“El cuento cobraba vida, nuestro cuento. El que empezamos a escribir justo hace 1825 días y que a día de hoy seguía avanzando página a página. Ahora coge aire, y date la vuelta.
P.D: 7 de julio…”
Ante ella, me encontraba arrodillado, era el momento.
– ¿Quieres casarte conmigo?
 

NOSTALGÍA!!!!!!

Beatriz Sádaba Chalezquer

Me despierto sobresaltado…
Repican las campanas. La algarabía que se oye en el exterior va in crescendo.
Ya está en la calle!!!
Se acercan los gigantes, acompañados de sus chistus y gaitas. Y los gritos de los niños que corren aterrorizados o jubilosos para evitar o buscar a los cabezudos.
Los sonidos aumentan pero…se oye un shhhhhh!!! e inmediatamente una voz clara y nítida rompe el silencio y acompañado de un coro comienza a oírse una melodía que pone los pelos de punta.
Cierro los ojos y SIENTO la fiesta. VIVO la fiesta. Por unos momentos me imagino a mi mismo bailando a Josemiguelerico, corriendo delante de Napoleón y nostálgico, cantando la famosa jota al Santo, subido en la fuente del concejo.
Hace ya 10 años que Perdigón, un miura zaino, me dejo postrado.
Y desde mi lugar de reposo obligado, siento en el alma el cariño al santo morenico.
Se rompe el hechizo con un aplauso atronador.
Si miro a través de mi ventana, desde mi cama veo en la preciosa fachada del palacio de Guendulain la sombra de mi querido san Fermín que se alza de nuevo y agito mi pañuelo gritando desde lo mas hondo:
Cuídanos SAN FERMIN!!! VIVA SAN FERMIN!!! 

OYE PAMPLONICA

Agustin Oyaga Zalba

Hoy no me he podido levantar…; ayer, a duras penas….; mañana, ya veremos…

Me han llamado, en repetidas ocasiones, de formas muy diversas, en idiomas ininteligibles…pero no he podido…lo siento…

Porque ya no me emociono cuando me llaman, aunque también es cierto que ya no se dirigen a mí de la misma manera, ni con la misma devoción; y sí, los tiempos cambian, pero yo también tengo derecho a cambiar, ¿o no?

Afortunadamente, nada ha ocurrido, nadie ha resultado herido…de hecho, ni se ha notado mi ausencia. Y esto me hace pensar que igual no soy necesario, ni imprescindible…yo, que me lo tenía tan creído…

Algo se ha modificado en mi interior, ¿algo se ha roto? No, no creo que sea eso, pero sí que he cambiado…quizás estoy triste, o deprimido…¿en la fiesta? Pues sí. Porque ya nada es como antes…¿Y eso es malo? No sé, quizás sí…o a lo mejor, no…

¡Venga ya!, déjate de monsergas y de cuenticos, ¡levántate!

Oye pamplonica, no te olvides de mí, llámame como quieras y cuando quieras…que no va a volver a pasar…estoy bien, voy a estar bien, más fuerte que nunca, porque tengo un encargo, importante, necesario, vital…festivo…

He arreglado el capote, deslumbrante, luminoso…es para ti…
 


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IX Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

27 de noviembre de 2017 por Certamen Microrrelatos San Fermín

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UNA SEÑAL PARA ALUMBRAR

Borja Bernarte Sáez

A pesar de asumir un claro riesgo para la salud, Amaia no quería salir de ahí. Los médicos le habían dado su aprobación, así que en principio no había por qué temer. Estaba todo controlado. Eran las once y cincuenta minutos del 6 de julio y ella se encontraba en su pequeña habitación ubicada en la plaza del Ayuntamiento. “Abrir el balcón, por favor. Necesito escuchar el gentío”, afirmó. Abajo, miles de personas esperaban el chupinazo que servía como pistoletazo de salida a 204 horas de diversión en las que Pamplona se convertía en el epicentro de la fiesta mundial. Los minutos pasaban y la aguja del reloj que preside la fachada del Consistorio avanzaba con paso firme hacia las doce del mediodía. Cada segundo, el dolor de Amaia en el vientre era más fuerte pero notaba el aliento de los pamploneses, navarros y foráneos que aguardaban el chupinazo. Los timbaleros salieron al balcón para cumplir con el ritual y el cohete esperaba impaciente su momento de protagonismo. En el mismo instante en el que explotó en el cielo, se oyeron los primeros llantos de Fermín, el bebé de Amaia. La fiesta ya era completa.  

LA MAGIA DE LA FIESTA

Amaia Ambustegui Lapuerta

Se sintió un poco ridículo metiendo el pañuelico en la maleta, y tentado por un instante a no llevárselo, aunque tampoco ocupaba tanto, así que…
Contento por un esperadísimo puesto en un prestigioso laboratorio; mohíno por tener que marcharse a una semana del chupinazo.
El año pasado se ligó a una parisina que pasaba su quatorze juillet en San Fermín. Se entendieron a la perfección, por el idioma y por una atracción física e intelectual, qué más se podía pedir. Él habló demasiado, muy peteuve con las fiestas, la comida y el pacharán. O estaba loquita por él o el alcohol hizo el resto.
El 6 de julio le pilló ya instalado en Bruselas. Salió un rato a la calle en el descanso del trabajo, y se descubrió nervioso, no como si estuviera en Pamplona, pero casi. Miró un reloj callejero, de esos que marcan también la temperatura, y con un mariposear de tripas elevó al cielo el triángulo de tela roja. Gritó “¡viva san Fermín!” y como un niño imitó un cohete, ¡chisss, pum! y con la emoción por poco no repara en un enérgico ¡viva! que pronunció a su espalda una reconocible voz: femenina, preciosa y parisina. La magia ya había empezado.
 

EN PAMPLONA

Miguel ángel Moreno Cañizares

Una noche de luna llena, el hombre se acercó al grupo que descansaba. Al verlo llegar, se alejaron todos menos uno, su favorito.
—Buenas noches, pequeño—, le saludó acariciándole la frente— pronto viajarás a un lugar maravilloso, donde conviven la fiesta y el arte.
Confiado, se aprestó a atender al amigo.
—Durante un lustro has pisado verdes dehesas, te has alimentado a capricho y entre hermanos creciste. Eres mandón y debes estar preparado para tu destino. No hace un año, uno de los nuestros asombró al jurado. Se llamaba Decano, quizá le conociste. Haz honor a su estirpe, sigue su senda, como hicieron otros, porque la gloria está ahí.
Con los ojos como platos, ni un músculo movía.
—Cuando llegue el día, te sentirás aprisionado, se oirán cánticos a tu alrededor y un sonido seco que asciende al cielo despertará tus instintos. Entonces corre, corre sin volver atrás. No estarás solo, pero solo de ti depende el triunfo. En dos minutos llegarás a la meta.
Emocionado, suspiró profundo, antes de concluir.
—Ve a la cita, Jandilla, y demuestra tu nobleza sin desdoro. Porque naciste bravo, toro, debes morir, incluso matar; porque naciste bravo, debes morir en la plaza. Y dónde mejor que en Pamplona.
 


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